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Renueva tu suelo: Aprende a reemplazar una baldosa dañada

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    Cambiar una baldosa dañada en tu suelo no tiene por qué ser una tarea difícil. Con el tiempo, el uso constante y los daños térmicos, es común que los suelos se estropeen y se rompan. Afortunadamente, no es necesario realizar una reforma completa de tu cocina o baño si esto sucede, ya que puedes reemplazar la baldosa dañada por una nueva.

    En este artículo, te explicaré paso a paso cómo reemplazar una baldosa dañada en tu suelo, siguiendo un método seguro y eficaz. ¡No te preocupes, cualquier persona puede hacerlo!

    Paso 1: Consigue una baldosa idéntica

    Lo ideal es reemplazar la baldosa dañada por una que sea idéntica a las demás. Si tienes guardadas baldosas de cuando se construyó tu casa o de una reforma anterior, podrías utilizar una de ellas. En caso contrario, deberás buscar en el mercado una baldosa del mismo formato, espesor, color y textura similares.

    Paso 2: Quita la baldosa dañada

    El paso más complicado de este proceso es quitar la baldosa dañada sin dañar las demás. Aquí te explico cómo hacerlo:

    1. Utiliza un raspador de lechada para eliminar el material de las juntas que rodean la baldosa.
    2. Con una herramienta eléctrica de corte, traza dos diagonales en la baldosa dañada, con una profundidad de al menos 1.5-2 mm.
    3. Golpea varias veces la intersección de las dos líneas de corte con un punzón y un martillo para romper la baldosa.
    4. Usa un cincel y un martillo para quitar la baldosa rota, golpeando a lo largo de los surcos que hiciste previamente.
    5. Asegúrate de quitar también el mortero de agarre que se encuentra debajo de la baldosa dañada.

    Paso 3: Coloca la nueva baldosa

    Ahora que has quitado la baldosa dañada, es momento de colocar la nueva:

    1. Limpia el hueco donde irá la nueva baldosa, asegurándote de quitar cualquier resto de mortero y polvillo.
    2. Prepara una mezcla de adhesivo de cemento siguiendo las indicaciones del fabricante.
    3. Aplica una capa de adhesivo de cemento en el hueco con una llana dentada y cuadrada.
    4. Aplica también adhesivo de cemento en la parte posterior de la nueva baldosa, sin excederte en la cantidad.
    5. Coloca la baldosa en su lugar, asegurándote de que quede nivelada y con una separación uniforme respecto a las demás baldosas.
    6. Presiona la baldosa hacia abajo con las manos y golpea suavemente con una maza y un bloque de madera para que el adhesivo se distribuya correctamente.
    7. Comprueba que la baldosa esté nivelada y que no sobresalga ni quede hundida. Utiliza un nivel para asegurarte.
    8. Limpia cualquier exceso de adhesivo que se haya escapado por las juntas y espera 24 horas antes de continuar.

    Paso 4: Lechada y acabado final

    Una vez que la baldosa esté bien colocada, es hora de aplicar la lechada y darle el acabado final:

    1. Aplica la lechada sobre la baldosa utilizando una talocha de goma. Asegúrate de que el color de la lechada sea similar al del resto del suelo.
    2. Deja reposar la lechada durante 15 minutos y luego limpia los restos con una esponja húmeda y un estropajo abrasivo.
    3. Limpia el suelo con un trapo seco y rocía las juntas con agua pulverizada durante tres días para mejorar su curado.
    4. Aplica un sellador de lechada en las juntas para darle el acabado final.

    ¡Y eso es todo! Ahora tienes una baldosa nueva y tu suelo luce como nuevo. Recuerda seguir las instrucciones de seguridad en todo momento y si no te sientes seguro realizando este trabajo, siempre puedes contratar a un profesional.

    Espero que este artículo te haya sido útil y te animo a compartir tu experiencia en los comentarios. ¡Buena suerte con tu proyecto de renovación!

    ¡Hasta la próxima!


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