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Descubre las claves de una pesca y acuicultura sostenible

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    El consumo de pescado y marisco no solo es popular durante las festividades navideñas, sino que también son fuentes fundamentales de proteínas para millones de personas en todo el mundo. Las guías alimentarias recomiendan aumentar su consumo, ya que su huella de carbono es menor que la de la carne. Sin embargo, el modelo actual de pesca y acuicultura está generando impactos negativos en los ecosistemas marinos.

    Sobrepesca y deterioro de las poblaciones

    El 34% de las poblaciones de peces en el mundo están sobreexplotadas, lo que significa que se captura más pescado del que puede ser repuesto naturalmente. Europa ha mejorado en la gestión de la pesca en el Atlántico, pero el Mediterráneo y el Mar Negro tienen el récord negativo a nivel mundial. Para mantener una población saludable, se debe aplicar el concepto de "rendimiento máximo sostenible", que implica extraer del océano solo la cantidad de peces que habrían muerto naturalmente.

    Según el oceanógrafo Carlos Duarte, recuperar las poblaciones de peces no solo aumentaría la biomasa, sino que también permitiría una mayor captura de pescado. Sin embargo, este es un desafío difícil de lograr, especialmente porque hasta un 20% de la pesca en el mundo es ilegal y se lleva a cabo en áreas o especies que no deberían ser explotadas.

    Pesca de arrastre y sus consecuencias devastadoras

    La pesca de arrastre es una técnica legal pero desastrosa que destruye el fondo marino. Marta Coll, investigadora del Institut de Ciències del Mar, la compara con la deforestación de un bosque. Esta práctica ha dañado corales profundos que resultaban ser áreas de cría importantes para especies como la merluza y el bacalao. Además, las artes de pesca agresivas también afectan negativamente a tortugas, delfines y tiburones, que son capturados accidentalmente.

    Los problemas de la acuicultura insostenible

    La acuicultura, o piscifactoría, también presenta problemas importantes. Por ejemplo, los salmones, rodaballos y lubinas criados en piscifactorías son depredadores que necesitan proteínas. A menudo, se les alimenta con harinas o aceites basados en peces salvajes como la anchoveta del Perú y Ecuador. Esto significa que la acuicultura depende de 20 millones de toneladas de pescado salvaje para producir 5 millones de toneladas de pescado de piscifactoría. En algunos casos, este pescado salvaje se resta de las dietas humanas, como ha ocurrido en Bangladesh.

    Además, el modelo actual de acuicultura basado en grandes concentraciones de peces genera problemas como la concentración de excrementos y la propagación de enfermedades, que se combaten mediante el uso de medicamentos vertidos en el agua. Además, los tanques de mariscos en Centroamérica y el Sureste asiático han reemplazado los manglares, que son importantes sumideros de CO2.

    ¿Qué pueden hacer los consumidores para contribuir a una pesca y acuicultura sostenibles?

    1. Buscar el sello de pesca sostenible: Los sellos de pesca sostenible, como el del Marine Stewardship Council (MSC), ayudan a los consumidores a identificar productos provenientes de una pesca responsable. Estos sellos tienen en cuenta factores como el estado de la población, el impacto de las técnicas de pesca utilizadas y la gestión adecuada de los recursos.

    2. Diversificar la dieta: Consumir una variedad de especies de pescado y marisco ayuda a reducir la presión sobre determinadas especies. Alternativas como la anchoa en fresco, la caballa o el bacalao en el sur de España son opciones sostenibles y deliciosas.

    3. Optar por pescados pequeños y bivalvos: Las especies de nivel trófico bajo, como las sardinas, boquerones, anchoas, mejillones y algas, son más sostenibles que las especies depredadoras como el atún. Cada vez que se sube en la cadena alimentaria, se pierde un 90% de la producción, por lo que es más eficiente y sostenible consumir especies de nivel trófico bajo.

    4. Preferir productos locales y de temporada: Aunque la pesca no es uno de los sectores que más emisiones genera, es preferible consumir productos locales y de temporada para reducir la huella de carbono asociada al transporte.

    ¿Qué pueden hacer la política y la industria para promover la sostenibilidad en la pesca y acuicultura?

    1. Controlar los subsidios: Se estima que se destinan 22.000 millones de dólares a fomentar la sobrecapacidad de la flota pesquera. Estas subvenciones, incluso para el combustible, incentivan a los pescadores a buscar las últimas poblaciones, lo que resulta en una pesca insostenible. Es necesario redirigir estos fondos hacia prácticas pesqueras sostenibles.

    2. Cumplir los acuerdos internacionales y las regulaciones existentes: Es crucial establecer acuerdos internacionales sólidos que promuevan la gestión basada en enfoques científicos. Además, donde ya existen regulaciones, es necesario asegurarse de que se cumplan y se establezcan cuotas basadas en criterios científicos en lugar de políticos.

    En conclusión, la pesca y la acuicultura sostenible son fundamentales para garantizar la salud de los ecosistemas marinos y la disponibilidad de alimentos a largo plazo. Los consumidores, la política y la industria tienen un papel importante que desempeñar para promover prácticas sostenibles y proteger nuestros océanos.

    ¡Recuerda que cada elección de consumo cuenta para un futuro marino más sostenible!